El Cebit rezuma optimismo, pero la competencia es dura

El salón tecnológico alemán Cebit, el más grande del mundo, terminó con una nota de optimismo y la esperanza de grandes avances en el ámbito de la tecnología de la información, pese a que la competencia mundial es cada vez mayor.

La cantidad de expositores siguió bajando, no obstante. Cayó un 5% entre 2007 y 2008, a 5.800 este año. Los organizadores culpan a la fortaleza del euro, que desalienta a las empresas extranjeras, y a las fusiones en el sector, que reducen la cantidad de actores.

“El salón creó un nuevo impulso de optimismo y deja presagiar grandes cosas en el área de las tecnologías de la información”; las empresas partieron “con sus cuadernos desbordantes de pedidos”, se congratuló Ernst Raue, organizador en jefe del salón, en un comunicado.

Parecería que la nueva fórmula dio sus frutos, ya que este año los organizadores del Cebit decidieron apostar por un público de profesionales. El resultado: una duración reducida para disminuir los costos de los expositores, menos aparatitos de última moda para el gran público y más conferencias especializadas para los fabricantes de procesadores, programas y pantallas planas.

Para buscar impacto mediático, el Cebit invitó al presidente de Microsoft, Steve Ballmer, que durante la ceremonia de apertura pronunció un discurso visionario. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, cuyas relaciones pasan a veces por momentos de tensión, completaron el cuadro.

Sin embargo, no hubo grandes lanzamientos de productos ni deslumbrantes anuncios de parte de las empresas presentes. El tema de las “tecnologías verdes”, bajo el cual fue convocado el salón, no logró convencer desde el inicio, relegado a un stand pequeño y alejado. La organización Greenpeace destacó por su lado que resta “mucho por hacer” en materia de ahorro de energía y de reciclaje de aparatos electrónicos.

Aunque parece desperezarse, el Cebit, que existe desde 1986, está lejos aún de su esplendor del pasado, el de la burbuja internet y el comienzo del siglo XXI. Raue, no obstante, aseguró el domingo que “los días de la euforia tecnológica regresaron”.

En 2001, la superficie de exposición y la cantidad de visitantes fueron casi el doble que hoy. La industriosa Hanover aún tiene por tanto trabajo por delante para asegurarse definitivamente su dominio en la escena de la alta tecnología, frente a una competencia cada vez más feroz.

La temporada se abre a comienzos de enero con el Salón de la Electrónica al gran público CES de Las Vegas, que desborda de novedades de todo tipo. A inicios de febrero le sigue el Congreso mundial de la telefonía móvil en Barcelona, de éxito creciente.

Pero la competencia no viene sólo del extranjero. En Alemania, el salón de la electrónica para el gran público IFA de Berlín se realizará ahora todos los años, en vez de una vez cada dos años. Tendrá lugar cada otoño, justo antes de las fructíferas fiestas de fin de año. Y algunos fabricantes se interrogan sobre la necesidad de desplazarse dos veces por año a Alemania.