EL SALVADOR: El reino de la telefonía celular

Por Raúl Gutiérrez

El Salvador cerró 2008 con la mayor proporción
de teléfonos celulares por habitante en América Central. Llegó a 6,6 millones de líneas móviles para 5,8 millones de habitantes.

Expertos consideran que se trata del reflejo de cierto “consumismo”, promovido por intensas campañas publicitarias.

De acuerdo con la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget), 90 por ciento de las líneas funcionan bajo la modalidad de “prepago”, es decir que se abona el servicio antes de hacer uso de él.
Este mecanismo, en general, es más caro que el de facturación o “post-pago”, pues el costo por minuto es más elevado.

Del total de líneas de celulares existentes, dos millones fueron adquiridas sólo en 2008, como consecuencia de intensas campañas promocionales que impulsan las cinco empresas telefónicas que operan en esta nación centroamericana.

Se trata de Movistar (Telefónica), Claro (Telecom), Tigo (Telemóvil), Digicel y la de menor incidencia, Red. Las tres primeras también brindan
servicios de telefonía fija.

Tanto la española Telefónica como Telecom, del magnate mexicano Carlos Slim, operan además parte del mercado de servicio de televisión por cable.

Los datos de la Siget (2007-2008) indican que la tasa de teléfonos móviles en Panamá es de 90,1 cada 100 habitantes; la de Guatemala, 72,4;
la de Honduras, 55,5; la de Nicaragua, 48,6; y la de Costa Rica, donde no funciona el sistema prepago, 34,5.

El gerente de telecomunicaciones de la Siget, Saúl Vásquez, reconoce que muchas personas poseen más de un celular porque responden así a las insistentes “promociones que lanzan las compañías” telefónicas.

Blanca Flores, estudiante de comunicaciones y propietaria de dos líneas de celulares, aseguró haber adquirido su segundo aparato después de sufrir inconvenientes con el primero.

“En muchas ocasiones se caía la conexión de Claro. Así que decidí obtener otro número con la empresa Telemóvil”, se justificó Flores.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) constató, en un informe publicado en agosto de 2008, un incremento de la pobreza en América
Central desde principios de 2007, principalmente debido al encarecimiento de los productos básicos y el combustible.

El porcentaje de pobres en la población pasó en Guatemala de 51,4 a 59,4 por ciento; en El Salvador, de 35,1 a 41,7 por ciento; en Honduras,
de 69,5 a 73,4 por ciento; y en Nicaragua, de 41,5 a 46,8 por ciento.

José Santos, gerente de una empresa de embutidos, explicó a IPS que utiliza dos celulares, uno con motivos de trabajo y el otro para sus
cuestiones personales.

“Facilita mis negocios. Me conecto a través de la red telefónica que ha contratado la empresa, lo cual es más barato”, explicó Santos.

El gerente manifestó, de todos modos, que no debería haber tantos teléfonos celulares, que, según él, “causan estrés y restan privacidad”.

Santos admitió que la mayoría de los salvadoreños caen en la “trampa” publicitaria y que gran parte de los usuarios utilizan sus celulares en
“conversaciones intrascendentes”, o que entregan aparatos incluso a hijos pequeños sin medir las consecuencias en el presupuesto familiar.

En los últimos cinco años, las empresas han intensificados sus campañas publicitarias en medios de comunicación, salas de cine y volantes
callejeros. También se instalaron numerosos puestos de ventas en centros
comerciales.

Los salvadoreños son presa fácil del consumismo porque “vivimos de apariencias”, dijo el antropólogo Ramón Rivas. “Si el vecino se compra un vehículo, queremos comprar uno más caro o mejor, y lo mismo sucede con los celulares. Se deja de lado lo más importante: el bienestar familiar.”

Para Rivas, Esta forma de pensar conduce a un “mundo de competencia, de ilusiones donde lo importante es probar que yo soy mejor”, según Rivas, para quien las empresas aprovechan al máximo esa tendencia para vender sus productos
a como dé lugar.

Ese patrón cultural es incentivado por “las remesas familiares que se han convertido en un bastón para la economía” nacional, enviadas por los emigrantes, agregó Rivas.

Según el Banco Central de Reserva (BCR), El Salvador recibió 3.450 millones de dólares entre enero y noviembre de 2008 en concepto de
remesas, suma equivalente a 18 por ciento del producto interno bruto del país.

La gran mayoría de esa suma procede de los cerca de 2,5 millones de salvadoreños residentes en Estados Unidos.

En la zona metropolitana de San Salvador es común ver a distribuidores de periódicos, estudiantes, conductores del transporte público, vendedores informales y empleados de todo nivel con sus celulares pegados al oído por varios minutos o enviando mensajes de texto.