La Plastificación: cada vez más el plástico le gana terreno al cheque y al efectivo

 Es imposible visualizar el presente y el futuro de los medios de pago sin que vengan a la mente imágenes de tarjetas de plástico con las cuales los consumidores pueden adquirir bienes y servicios con mayor conveniencia, seguridad y rapidez.

A esta tendencia MasterCard la ha denominado Plastificación, que viene siendo una preferencia por el uso del plástico cada vez más arraigado y en crecimiento sobre todo en los países con economías emergentes como es el caso de la región Latinoamericana donde se encuentra Venezuela.

“Los pagos electrónicos son de vital importancia para el comercio en todas partes del mundo, como ejemplo está la tarjeta de débito Maestro que forma parte de la compras diarias de los muchos de los consumidores Venezolanos,” comenta Gabriel Álvarez, vicepresidente senior y gerente general de GeoCentral (Venezuela, Colombia, Ecuador y el Caribe) para MasterCard América Latina y el Caribe. “En MasterCard somos optimistas en cuanto al futuro de los medios de pagos electrónicos, los números obtenidos en el año 2008 indican que tuvimos un incremento de un 16% en volumen bruto en la región latinoamericana con respecto al 2007.”

Esta tendencia en alza es explicable en la región debido a varios factores pero principalmente a uno: la juventud que impera en los habitantes de Latinoamérica en donde la edad promedio es de 19 años. Esta característica hace que el grueso de la población sea más abierto a nuevas formas de pago, tales como las tarjetas de crédito, de débito o tarjetas prepagadas. Por ende, cada vez se utiliza menos el efectivo y el cheque para adquirir bienes y servicios: la Plastificación penetra cada día más.

“La receptividad por parte de los bancos ha sido clave en este proceso de Plastificación,” enfatiza Álvarez. “Ellos comparten la visión de MasterCard de introducir nuevos productos que ayudan a la población no bancarizada – que representa un 35% en Venezuela- a tener acceso a métodos más seguros de pago. En definitiva, ellos cumplen una función social de mejorar la calidad de vida de muchas personas al proponerles medios de pago más confiables y seguros, tales como el prepago”.

Según los resultados obtenidos en el 2008 en la región de América Latina y el Caribe por parte de MasterCard, se realizaron 635 millones de transacciones para efectuar compras y obtener dinero en efectivo en cajeros automáticos, generando un volumen bruto de facturación en dólares (GDV) de US $44.000 millones. El uso del plástico por parte de un número cada vez más grande de personas sin acceso a la banca formal promueve su incorporación a una economía formal y su salida de la pobreza al tener acceso a más y mejores formas de usar y resguardar su dinero.
 
Álvarez concluye que el uso del plástico beneficia a todos: a los comercios por captar ventas adicionales; a los tarjetahabientes porque son transacciones mas seguras, rápidas y convenientes; a los bancos porque las transacciones electrónicas son más económicas; a los gobiernos porque ofrecen mayor transparencia en las transacciones y fomentan el movimiento de la economía; además son aceptados cada vez en un mayor número de establecimientos. En la actualidad MasterCard posee 28.8 millones de puntos de venta en todo el mundo y no es un número que quedará estancado, sino que continúa en franco crecimiento.