“Gracias a Inter y a Microsoft por darme esta gran oportunidad”

El venezolano profesional en general no cree en estas herramientas de mercadeo y siempre nos preguntamos: `¿Acaso tú conoces a alguien que se haya ganado un concurso?´, bueno rompí esta leyenda urbana. En inicio no me lo creía, cuando recibí esa llamada de parte de Inter pensé en colgar el teléfono y me pregunté quién me estaría haciendo esta broma.

Lo comenté en mi trabajo y fue una locura nadie me lo creía, yo estaba llegando hacía dos días de estar de reposo 30 días por un accidente automovilístico e igual sin esperar pasé mi notificación de que necesitaba un permiso por ocho días y que lo descontaran como parte de mis vacaciones. Sorpresa, me botaron del trabajo, pero la verdad, en mi mente solo pasaba la idea: `Me voy al Mundial de Fútbol´.

Pasaron los días de la preparación de todos los requisitos, las vacunas, las divisas, los  viajes a Microsoft, que locura. Empecé a notificarles a todos mis familiares y amigos, por SMS, Facebook, Hotmail. Todos sorprendidos porque me iba al mundial y además decían: `Ahora sí conocemos a alguien que se ha ganado un premio de esos que nadie cree´.

Al fin llegó el día de mi viaje y me estaba montando en un avión a Madrid, ahora sí lo creía, ya la idea aterrizaba en mi mente. Comencé a pensar realmente en el riesgo, voy solo a un país que para mi debía tener una cultura muy diferente a la nuestra, pero igual pensaba que era una gran oportunidad de estar en este evento el Mundial de Fútbol y de estar en un país que de verdad jamás imaginé visitar.

Tras ese súper viaje de tantas horas, llegué a Durban, esa ciudad me impresionó al máximo, ¡qué belleza, qué orden!. Llegué al Proteal Hotel y allí me encuentro en la entrada nada menos que a la selección de Brasil, alojada en el mismo hotel que yo, la experiencia comenzaba a mejorar, estaba la prensa, todas las personas queriendo retratarse con los jugadores, fue un buen inicio.

Llegó el día 25,  ese día era la fecha del partido Brasil vs Portugal. Soy trasladado a las oficinas de Microsoft y conozco a los otros delegados que van a asistir al evento, personas de diferentes nacionalidades, todas allí para compartir esa gran experiencia.

Nos trasladaron al estadio de Durban, `¡guao qué estadio!´, aquello era simplemente espectacular, fuimos al área VIP y la pasamos de lo mejor, la atención fue A.1. Llegaron las cuatro de la tarde, comienza el partido, sale la selección de Brasil y Portugal, la gente súper emocionada, los bailes, las vuvuzelas, cervezas, aquello era una gran celebración. Lo único que me molestó es que esperaba ver el triunfo de Brasil ese día, pensaba llegar a Venezuela y decir yo estuve el día que Brasil goleó a Portugal en ese estadio en Sudáfrica.

Nos quedamos en el estadio disfrutando de los beneficios de esta área VIP. Llegó la noche y el colorido de Durban es deslumbrante, parte del grupo de delegados salimos a conocer diferentes bares en donde disfrutamos de cervezas y del segundo partido de ese día en pantallas que estaban por toda la ciudad, jugaban España y Chile, en el grupo me llamaban `el español´, en fin lo disfruté mucho.

El sábado era el día que ya me encontraba solo, y ahora ¿qué hago?. Era hora de comprar y recorrer en su totalidad ese gran centro comercial que tenía frente al hotel, el Gateway catalogado como el centro comercial más grande del hemisferio sur, el mismo constaba de 350 tiendas y muchísimos restaurantes y tascas. Empecé a comer aquí y  allá,  y como Durban es zona de playa pues a comer frutos del  mar.

Entré a conocer el teatro IMAX el cual proyectaban el Príncipe de Persia, en este centro comercial según dicen se encuentra el muro de escalada artificial más alto del mundo, la verdad es alto, nunca había visto uno igual. También hay allí una pequeña playa de olas artificiales en donde no podía dejar de surfear, ¡que cool!.
Llegó la noche y lo que me quedó fue entrar a una tasquita llena de portugueses en donde disfruté varias horas al ritmo de su música.

El domingo comenzó mi largo regreso, en el avión a Madrid la casualidad me permitió compartir el vuelo con los tristes miembros de la selección de Italia, ver la despedida entre ellos en el aeropuerto de Baraja fue de telenovela.

En el vuelo a Caracas tuve la gran dicha de compartir con la banda Colombiana Aterciopelados, Andrea quien venía sentada en el asiento posterior al mío y Héctor que estaba sentado a mi lado, al preguntarme mi nacionalidad comenzamos a charlar sobre sus conciertos en Venezuela, que ellos querían venir de nuevo y sobre la gira que estaban realizando por España.

En fin, fue un viaje y una experiencia bien satisfactoria y colorida, me hubiese gustado tener más tiempo, pero de verdad  gracias a Inter y a Microsoft por darme esta gran oportunidad de conocer esa parte del mundo.
Ah, también tengo nuevo trabajo.