Confiabilidad y usabilidad: dos retos superados por las máquinas de votación en Venezuela

Recientemente, el pasado 12 de febrero, los venezolanos se dispusieron a elegir al candidato que se enfrentará a Hugo Chávez en las próximas elecciones presidenciales. Esta fue una prueba de fuego para la democracia en la que el sistema de votación juega un papel crucial. Desde hace algunos años, los comicios se han llevado a cabo de manera electrónica con tecnología administrada por la firma Smartmatic. El voto electrónico es un sistema que no solo garantiza la transparencia de los comicios sino que además es avalado por el público venezolano como un sistema confiable y fácil de usar.

 Según una encuesta efectuada por la firma Datanálisis, 9 de cada 10 votantes consideran que el ejercicio del sufragio es “fácil” o “muy fácil” con máquinas de votación de Smartmatic (con pantalla sensible al tacto y comprobante impreso de votación). Llama la atención que dentro de este 88% de los encuestados, no se aprecian diferencias significativas entre estratos socio-económicos (A, B, C, D y E), o edades (tanto jóvenes de 18 años en adelante como adultos mayores de 60). Todos los segmentos coinciden en evaluar positivamente (+4/5) el grado de facilidad de uso de la solución electoral desarrollada por la empresa Smartmatic, considerada por la mayoría de los encuestados (70%) como un sistema de votación “de avanzada”.

Estos resultados refutan contundentemente aquellas teorías que asocian críticas al voto electrónico con la resistencia al uso de la tecnología o tecnofobia por parte de algunos ciudadanos. Demuestran, incluso, que para los electores venezolanos resulta más fácil su encuentro con una máquina de votación que con un cajero automático (40% facilidad de uso), aun cuando ambas situaciones ―por más cotidianas que sean― se desarrollan en contextos de presión y precaución y exigen máxima confianza en la seguridad y privacidad de la información emitida.

Justamente con respecto a esta confianza, cerca de 60% dice confiar o tener “mucha confianza” en las máquinas de votación que se emplean en elecciones venezolanas desde 2004, mientras cerca de 28% expresa que tiene “poca confianza”. Pese a la polarización política presente en este país suramericano, el estudio también señala que seis de cada diez ciudadanos consideran que los resultados electorales en Venezuela son confiables.

La confianza del pueblo venezolano en los resultados de los comicios puede deberse en gran parte a la tecnología de punta empleada en las máquinas de votación, lo que garantiza la transparencia del proceso electoral. El último avance de Smartmatic en este campo es la implementación del Sistema de Autenticación Integral (SAI) en sus máquinas. El objetivo primordial de este nuevo sistema es avanzar en los procedimientos para reducir cada vez más la posibilidad de ocurrencia de errores humanos durante el proceso de las elecciones. Mediante este sistema será posible que los electores autentiquen su identidad al momento de votar, con su huella dactilar o con la introducción de su número de la cédula de identidad en un teclado numérico. Se diferencia de las máquinas captahuellas en que la máquina de votación no puede ser activada hasta tanto no exista un elector registrado para votar justo enfrente de ella.

A través de este dispositivo será el elector quien ―una vez autenticado― habilitará al presidente de la mesa para activar la máquina de votación. El SAI refuerza la seguridad del sufragio en tanto garantiza que la máquina solo sea activada cuando el elector se haya autenticado, para así estrechar la interacción del elector y la máquina, y reducir los errores humanos. El SAI ha sido pensado para ser incorporado en todas las mesas de votación del país y así garantizar el cumplimiento del principio “Un elector, un voto”.